José de la Borda, uno de los más famosos benefactores del pueblo de Taxco, llegó a Taxco en el año 1716, detrás de su hermano, Francisco, quien fue invitado por unos mineros que había conocido en Sevilla, España, unos años antes.
Trabajó un tiempo en la mina ‘La Alajuela’ y luego se trasladó a Tlalpujahua donde empezó otra mina. Cuando murió su hermano Francisco, se heredó las minas bajo su control y algún tiempo después, una vez más trabajando la mina ‘La Ajuela’, José descubrió una veta sustancial del precioso metal.
Esa veta se descubrió en 1748, y fue después de este acontecimiento que mandó hacer el más famoso de sus construcciones: la famosa Iglesia de Santa Prisca. Sin embargo, unos años después la veta se terminó y se decidió trasladarse a otros partes para ganarse la vida.
Después de varios intentos de hacer otro descubrimiento de plata en varias minas, terminó su tiempo en Zacatecas donde empezó la mina ‘La Esperanza’, en lo cual también descubrió una veta importante y volvió a tener riqueza después de unos años casi en la bancarrota.
Tiempo después, en 1776, decidió regresarse a Taxco debido a su estado de salud pero en el camino llegó a la casa de su hijo Manuel en Cuernavaca, donde se decidió quedarse y finalmente murió ahí en la compañía de su familia. |