Miguel Mateo Maldonado y Cabrera nació en Antequera de Oaxaca en 1695; inició su actividad artística en 1740, integrándose como retratista de la escuela de arte virreinal. Entre sus más de 300 obras y sus majestuosas celebraciones religiosas, la espléndida imagen de Nuestra Señora de Guadalupe llegó a ser alabada por el papa Benedicto XIV.
Su primera gran obra tuvo lugar en la iglesia jesuita de Tepotzotlán, pero quizás igualmente importante que sus obras fue haber fundado la primera academia de pintura de México en 1753.
En cuanto a Taxco, sus obras decoran las telas y la sacristía del templo de Santa Prisca, la cual domina el zócalo del pueblo con su fachada barroca. Las escenas de los cuadros dentro del templo representan el Martirio de san Sebastián.
Durante su carrera artística, Miguel Cabrera retrató a muchas de las principales figuras religiosas de mediados del siglo XVIII, como es el caso de la monja Sor Juana Inés de la Cruz –que está a la vista del público en el Museo Nacional de Historia en la Ciudad de México. También, entre sus obras maestras, están los retratos de doña Bárbara de Ovando y Rivadeneira y su ángel de la guardia, así como de algunos nobles como el conde de Santiago de Calimaya. Miguel Cabrera partió de este mundo en el año 1768, a la edad de 73 años. |