Levantada en un agreste entorno de montaña, a unos 1800 metros sobre el nivel del mar, Taxco se proyecta como una de las ciudades coloniales mejor conservadas de México. Los colonizadores españoles arribaron a la región en 1522, atraídos por los relatos mexicas acerca de minerales preciosos, y por esta razón en el siguiente siglo se presentó una fiebre de la plata. Desde ese entonces, la ciudad de Taxco ha resurgido en un par de ocasiones: la primera por el hallazgo de más filones gracias a José de la Borda en el siglo XVIII y la segunda por la llegada a Taxco del arquitecto estadounidense William Spratling, quien impulso la creación de artesanías de plata. Conoce Taxco en el estado de Guerrero, en un grato paseo de Fin de Semana.